Galletas de chocolate, la receta definitiva y un dorado que brilla mucho y mancha nada.

Por Miriam G.

princesas1
Hace dos años adapté una receta buenísima. Quité un ingrediente, añadí otro, ajusté los demás y por supuesto cuando la publiqué cité a la autora. La receta se extendió como la pólvora y me alegré muchísimo, porque eran unas galletas tan irresistibles que la población española al completo engordó haciéndome parecer a mí más delgada. Me alegré a pesar de venir de una familia en la que las recetas se guardan con celo, ¡soy la oveja negra! Lo que me gustó un poco menos fue que unas pocas personas copiaron mi receta exacta punto por punto, coma por coma, falta de ortografía por falta de ortografía y citaron como fuente a Georganne y ni una palabra de Mensaje en una galleta. Y no es que pretenda que el ciberespacio haga lo mismo que yo, cada cual es libre de mostrar u ocultar el camino por el que llega la inspiración, pero si nombras una receta original y se la ofreces a tus lectores totalmente transformada quizá alguien puede pensar que eres tú el que se ha pasado tardes enteras con la nariz pegada al horno.
Aquella receta una vez publicada no dejó de transformarse en mi cocina, más oscura, menos dulce, más aromática. Hace un par de meses dejó de hacerlo, se negó a seguir cambiando. Así que he tenido que ponerle nombre: “Receta definitiva de galletas de chocolate”. Y es definitiva porque sirve para que el chico que te gusta se enamore perdidamente de ti, o y esto es casi peor, para que se te llene la casa de vecinas cada vez que el aroma se escapa por el rellano.

Ingredientes

- 275 gramos de azúcar integral de caña de extraordinaria calidad (*) molido muy fino.

- 250 gramos de mantequilla, la barra entera, lo cual es cómodo.

- Vainilla, toda la que puedas pagar, yo le estoy poniendo una cucharada, 15 ml, de buena vainilla en pasta variedad Bourbon.

- ½ cucharita de sal, no es opcional.

- 85 gramos de cacao puro en polvo Valor.

- 2 huevos ecológicos pequeños, si no son ecológicos, tienen que seguir siendo pequeños.

- Harina 450 gramos

(*) Después de que en un par de ocasiones me diesen gato por liebre con el azúcar moscabado, ahora compro el azúcar en el supermercado del corte inglés, uno que viene en bolsa de plástico y pone azúcar integral moreno de caña, de la marca Special line, no pone moscabado. Pero como os decía he comprado otros etiquetados como tal y que no lo eran, que se secaban, y se ponían como una piedra, porque eran azúcar refinado teñido con melaza. Y esta receta necesita azúcar “salvaje”, lo menos procesado posible. El azúcar refinado no tiene sabor, este sí, fuerte, denso y un poco amargo.

Yo lo muelo con la thermomix, y confieso que para una superficie completamente lisa debería molerlo más, pero me encanta el punto crujiente que le dan los granitos que se salvan.

¿Puedo usar azúcar blanquilla molida? ¿Puedo ponerles azúcar glasé? Por supuesto, saldrán estupendas también, solo perderán el punto extra de sabor que les aporta este tipo de azúcar.

princesas3

Elaboración

Muelo el azúcar, le añado la mantequilla en cuadraditos, ni siquiera hace falta que esté a temperatura ambiente, mezclo, añado los huevos, la vainilla y la sal, mezclo, añado el cacao mezclo. Destapo la thermomix, meto la nariz y me contengo para no comerme la mezcla a cucharadas, añado la mitad de la harina, mezclo, la otra mitad, mezclo.
Pongo la masa sobre un tapete enharinado y amaso y amaso. Cuando la masa cambia de textura y deja de ser pegajosa, la extiendo dándole palmaditas hasta alcanzar más o menos el doble del grosor al que la voy a estirar, la enfrío hasta que se endurece.

La estiro con el rodillo cuando está muy dura, por dos razones:

  • Razón número 1: para conseguir que la superficie de las galletas quede lisa.
  • Razón número 2: para no tener que pisar el gimnasio y que aun así en la piscina alguna vecina me pregunte si me he operado.

Volvemos a enfriar y cortamos las galletas. Horneamos a 180 grados siempre sin aire, los minutos de horno dependen del tamaño de las gallletas, y de tu gusto. Haz pruebas, esta masa se puede comer cruda o carbonizada y esta rica siempre.

Nota: La masa cruda también engorda.

Las figuritas son de masa de vainilla coloreada cubierta de purpurina rosa y las horneé encima de los cinco para que se pegasen.

Redoble de tambores, por fin llegó el momento de desvelar el secreto del dorado. Sabéis que a falta de rock’n’roll mi estilo como decoradora es pop, colores brillantes y luminosos, diseños geométricos. Y podéis buscar en mi pasado, no encontraréis ningún dorado. He preferido aclarar este punto antes de continuar.

princesas4

El pasado miércoles mi hija pequeña cumplía 5 años y lo celebrábamos en Princelandia, local elegido a su gusto y que terminó siendo del mío, por las instalaciones, el trato inmejorable y la cara de felicidad con el que todas las niñas lo abandonaron. Pues bien María quería ese día regalarle galletas a sus amigas, entre las dos decidimos hacer un 5 por sus años y una corona por Princelandia. Mi idea original es que tanto los cincos como coronas fueses de chocolate con detalles de purpurina rosa, pero María se escandalizó: “¿Mamá coronas de chocolate? ¿Dónde has visto tú coronas de chocolate?” Intenté librarme y le pregunté: “¿Entonces les ponemos glasa rosa?” Me miró con ojos enfurecidos: “Mamá las coronas de las princesas son de oro”. De esta forma comenzó la búsqueda de la piedra filosofal, literalmente, la transmutación de las galletas de oro. Con la dificultad añadida de que era sábado por la noche.

Lo único que tenía comestible y dorado en mi casa era Metallic Golden Sands de Rainbow Dust, esos polvitos dorados que compramos todas y que después no sabemos cómo usar. Necesitaba mezclarlo con algo antes de aplicarlos. Quería que las coronas brillasen, mucho, que no presentasen el aspecto rugoso típico de los dorados en las galletas, y por si fuera poco no manchasen las bolsitas de celofán en las que las iba a empaquetar. Revisé todo lo publicado por Haniela’s y Sweetambs, y lo más parecido al oro pasaba por el alcohol, y llamadme excéntrica, pero por mucho que se evapore, añadir vodka de alta graduación a algo que van a comer niñas de 5 años, no me pareció una opción.
Ya lo sabéis, encontré la manera. Dentro vídeo:

La solución es sencillísima. El spray CLEAR de PME que usamos cuando queremos que la glasa brille, es el “disolvente” ideal. Para fabricar pintura dorada pulverizamos el spray cuatro o cinco veces sobre en un cuenco de cristal, obtenemos un poquito de líquido a este líquido le añadimos los polvitos dorados y removemos, enseguida tendremos la mezcla preparada para aplicar con un pincel. Cunde muchísimo, nosotras pintamos 25 coronas con casi nada. Vamos añadiendo más dorado o más spray según lo necesitemos. Una advertencia la primera vez es muy importe pulverizar sobre el cuenco vacío, porque si lo haces sobre el polvo dorado la expresión ”intenso fulgor” se quedará corta para describir como brilla tu cara.

Otra ventaja: Se seca inmediatamente.

sprayarenas

Es recomendable usar una glasa teñida de un color con vocación de dorado, yo utilicé marrón, amarillo e ivory para conseguir este tono:

glasadorada

Como siempre muchísimas gracias a la Reynolds por hacerme sonar tan bien en inglés.

Una última foto:

princesas2

Un beso gordo, Miriam G.

El desafío: galletas 3D cubiertas de glasa por delante y por detrás.

Por Estíbaliz

Niño. 6 años pero ya sabe lo que quiere. Un poco friki.

-”¿Qué tarta quieres por tu cumpleaños?”- pregunto

-”Una de superhéroes”- me contesta

-”¿Del Capitán América?” -le digo, por si cuela

-”No, de Los Vengadores”- me dice sin morder el anzuelo

-”¿Y no te gusta más una del Capitán América?”- le digo, intentando negociar.

-”No, de Los Vengadores 2″ – se enroca. “Mira, son éstos” y me lleva al ordenador y me los enseña:

-”Mira, son el Capitán América, el Hombre Hormiga, La Avispa, Thor, Iron Man, Ojo de Halcón, Hulk y la Pantera Negra”

-”Vale, está bien”, pongo cara de póker y suspiro pensando en cómo me las voy a arreglar para hacer una tarta con tanto muñeco, si lo mío son las galletas y con dificultad. “Ya está, le planto los muñequitos de plástico que tiene encima de la tarta y va que chuta”. Pero no tenemos ni la Avispa, ni el Ojo de Halcón ni la Pantera Negra. “¡Impresión comestible! ¡Estoy salvada!”

Pues nada, a bucear horas y horas por Internet en busca de los muñecos. Después otras cuantas de horas delante del Photoshop editando las imágenes para que entraran en las galletas.
Lo siguiente era otro quebradero de cabeza: la impresión comestible es en dos dimensiones e iba a quedar un poco raro recortar los muñecos y pegarlos en la tarta. Fichas. Fichas de los superhéroes, galleta cubierta con glasa por delante y por detrás con la imagen del dichoso superhéroe puesta encima de una peana. Me sonríe la suerte porque coincide en que Sugarbelle’s acaba de hacer un tutorial de galletas 3D de unos gorros de bruja monísimos.

Horneo 12 galletas rectangulares con sus correspondientes 12 peanas, o sea, 12 galletas redondas cuyo diámetro era igual al lado más corto de los rectángulos.
Le planteo a Miriam el problema de que iba a necesitar 6 días para cubrir completamente con glasa todas las caras de las galletas (1 día por cada cara) y me ahorra 4 días dándome la idea de que las cubriera con glasa al estilo de los cupcakes 3D de Sugarbelle.
Las galletas son pequeñas. ¿Dónde las pongo para que chorree la glasa sobrante? Pues encima de los adaptadores de boquillas. Eso sí, manejándolas con mucha delicadeza porque pueden volcar fácilmente y ocasionar un desastre. Seguro que a alguien se le ocurre una forma mejor de ponerlas en alto, pero yo era lo que tenía más a mano. Aquí van los 4 primeros pasos. La glasa sobrante la quité con un palillo porque era lo menos agresivo para que encontré para que no se volcara todo el chiringuito

Dejamos secar todas las galletas y al día siguiente ataco la parte de atrás, que ya está chupado.


Después de secar la parte posterior (otro día más), colocamos las bases redondas de las galletas debajo de la rejilla que nos va a servir de soporte mientras se secan las galletas. Una vez colocadas las bases vamos echando en la parte inferior de cada galleta rectangular un cordón de glasa negra, el mismo color que va a tener la base. Apretamos la galleta vertical contra la horizontal y la deslizamos para que quede apoyada contra la rejilla y no se incline. Calzamos la galleta por detrás con un trocito de servilleta de papel y dejamos secar otro día más.

Al tercer día, le echo el piping y el flooding y a secar otro día más. Ya “sólo” queda pegar las imágenes con el sirope de maíz por delante y por detrás. Apoyo las galletas encima de unas hojas de papel de horno dobladas para que no sufra la pasta de azúcar ya pegada, ya sabéis que se rompe con sólo mirarla.

Y el resultado final, que casi me cuesta la salud:

Me hubiera gustado haber repetido todos los pasos de nuevo y haber hecho mejores galletas y mejores fotos pero el día sólo tiene 24 horas y el cumpleaños no podía cambiarse de fecha, jajaja. La próxima vez tendré en cuenta lo siguiente:

-Sólo hay que echar glasa en 3 de los lados de las galletas, para la parte inferior no es necesaria ya que no se ve porque va pegada a la peana. Tuve que raspar ese lado para que se acoplara bien a la galleta redonda
-El piping de la peana es mejor echarlo antes de pegar la galleta vertical ( como bien dice Sugarbelle)
-Para el calzo a la galleta vertical mientras se seca encima de la peana es más conveniente usar una servilleta suave de papel en vez de papel de horno porque araña un poco la capa de glasa seca.
-El año que viene compro la tarta en el Mercadona, jajaja

Aquí va un bonus extra de las brujas de MEUG (para que nos critiquéis, jajajajaja. Miriam dice que a ella no, que ella, como quedamos, se maquilló de bruja, e insiste en que yo me maquillé de pin-up, jajajaja)

Un beso,

Estíbaliz

¡Chocolate y Champán!

Por Mensaje en una Galleta

Hace unos días alguien me comentó que las galletas de impresión comestible no daban trabajo. Yo le regalé una hermosa sonrisa.

El éxito está, como casi siempre, en la originalidad de la idea. Nadie te va a aplaudir si pegas una oblea de Hello Kitty en una galleta, bueno sí, la niña que las reciba y su madre,  que ya es bastante.  Volvamos a la idea, quería hacer unas galletas de cumpleaños para alguien muy especial, y durante semanas barajé distintas posibilidades, hasta que se me ocurrió: ¡Voy a hacer unas galletas de cine! y Estíbaliz añadió ¡Con tartas de cumpleaños! La idea es estupenda, pero en Google no puedes poner:  12 imágenes de actrices famosas, soplando velas, preparadas para ser colocadas en galletas de 7,5 por 5,5, bueno lo puedes poner, pero no salé nada de utilidad, al menos hasta ahora.

Una vez que has reunidas las fotos, y esto lleva varias horas,  tienes que prepararlas y agruparlas en un fichero para mandar a la impresora. Y después Estíbaliz, con paciencia infinita las imprime en pasta de azúcar que presenta una enorme facilidad al desgarro, tanto en la impresión como en el recorte. Con mucho mimo y algo de sirope Karo se pegan en las galletas, y ya por fin agarras la manga pastelera le pones una boquilla del 16 y le echas un cordoncito.

Previamente has tenido que decidir los colores: ¡Blanco y negro! Y los sabores ¡Chocolate y Champán!

Una pregunta recurrente en nuestro correo es que cómo hacemos para que nos queden unas galletas tan negras. Está claro, le echamos colorante negro, éste:

¿Mucho? No, porque partimos de la masa de chocolate que es marrón oscura, bastan unos cuantos pegotitos para que la masa quede negra como el pecado.

Otra pregunta recurrente es la receta de de las galletas de chocolate. Y contestamos con este enlace. Pero sí, estoy de acuerdo: tiene demasiados asteriscos. Así que vamos allá con la receta de Lilaloa simplificada:

· 1 Barra de mantequilla  de 250

· 300 gr. de azúcar molida en la thermomix o sin moler.

· 2 Huevos ecológicos o de corral, no son muy grandes

· 1 Una cucharadita  de vainilla

· 1 Una cucharadita  de aroma avellana, champán, almendra y si no, otra vez vainilla (¡Ojo! Son todos aromas, que a nadie se le ocurra echar champán de verdad jajaja, y si lo hace, que nos cuente su experiencia)

· Un cucharadita de sal

· 85 gramos de cacao en polvo. Yo uso Valor.

· 425 de Harina de repostería.

Mezclamos la mantequilla y azúcar, después le incorporamos los huevos, la vainilla, el aroma,  el cacao y, cuando tengamos una mezcla homogénea, la harina en tres veces. Amasamos un poco, estiramos entre dos papeles de horno y a la nevera. Sacamos. Cortamos. Horneamos ¡Listo!  Si os gustan suaves y tiernas como a mí horneáis 7 minutos a 180 º, si os gustan crujientes como a Estíbaliz, entonces 9 minutos. Tempos de mi horno, que es un tío fuerte, quizá en el vuestro necesite algo más.

Ya os he contado que estas galletas eran para alguien especial, por eso decidí darles un toque chic. Añadí a la masa y a la glasa aroma de champán. ¡Qué ricas! Apenas se nota en la galleta, sólo un toque chispeante, afrutado. En la glasa se saborea con más intensidad.

Un beso, Miriam G.

A falta de pan, buenas son tortas (o cómo sobrevivir sin Kopykake)

Por Estíbaliz

Kopykake . Ese objeto de deseo que rivaliza por ganar el primer puesto junto con la Kitchen Aid.

A ver, ahora que levante la mano el que tenía que hacer en el cole los dibujos de las láminas de Emilio Freixas. Casi todos.
Cada vez que te tocaba hacer una de esas láminas era “morir por Dios”, a no ser que… la calcaras encima de la ventana de tu cuarto y simplemente le dieras tu toque “personal” para que no se notara mucho. A ver, ahora que levante la mano el que no lo haya hecho nunca. ¿Nadie?  Mentirosillos…

Bueno pues, en mi caso particular, no sirvo para dibujar ni encima de una hoja de papel, y ni mucho menos encima de una galleta.  Hace unos meses leí un magnífico tutorial de Sweetopia en el que hablaba de cómo usar el proyector Kopykake  para calcar dibujos sobre galletas y, de paso, daba unas ideas acerca de las alternativas al KopyKake. Entre ellas los transfers de glasa sobre láminas transparentes, así que en esta última remesa de galletas me he animado a utilizar esta técnica  y aquí os pongo el paso-a-paso de cómo lo hice por si a alguien le interesa. ¿A nadie tampoco? Bueno, esta vez puede ser verdad, jajaja

Primero imprimimos el dibujo que nos interese.  Como transparencia, según cuenta Sweetopia en este vídeo, se pueden usar unas de impresora HP, pero nosotras, desde que nos hemos tirado a la piscina de la impresión comestible, vamos guardando como oro en paño las láminas a las que vienen adheridas las hojas de pasta de azúcar una vez que las imprimimos y tenemos la seguridad de que son aptas para uso alimentario. Así dormimos mejor por las noches.  Untamos la lámina con este magnífico spray desmoldante para poder separar mejor los transfers. Para trabajar más cómodamente recortamos  la lámina en trozos más pequeños dependiendo de los dibujos que vayamos a calcar:

Ahora ya sólo nos queda situarnos en el dibujo que vayamos a calcar e ir rellenando con glasa:

El inconveniente es que esta técnica es bastante socorrida para realizar contornos, una vez que has hecho el relleno con glasa, te quedas “ciega” porque lo has tapado, pero para mí es bastante útil tener ya el contorno hecho. Una imagen vale más que mil palabras:

Cuando ya tengamos hechos los dibujos, esperamos unas 6 u 8 horas a que se sequen para poder despegarlos. ¡Ojo! Que estos transfers son extremadamente delicados, sólo con mirarlos ya se están rompiendo. Por eso hay que hacer siempre unos cuantos más de sobra por si acaso ocurre una “desgracia”:

A la hora de pegarlos hay dos técnicas. Os pongo las ventajas e inconvenientes que nos podemos encontrar:

1)      Tenemos la galleta recién cubierta con glasa fresca y echamos el transfer sobre la glasa directamente, como hace Sugarbelle.

Ventaja: ya no necesitamos pegamento alguno, el transfer quedará mejor asegurado y nivelado.

Inconveniente: podemos cargarnos el flooding que acabamos de hacer.

2)      Pegar el transfer cuando el relleno de  glasa de la galleta ya está seco. Lo pegamos con un poquito de glasa, con pincel si el transfer es robusto o con una gotita de glasa de la boquilla si es delicado, teniendo cuidado de no hacerlo muy cerca de los bordes para evitar que sobresalga cuando apretemos (delicadamente) el transfer contra la galleta.

Ventajas: el riesgo de arruinar la galleta es mucho menor, y si nos equivocamos al colocarlo en el sitio, siempre podemos desplazarlo un poco.

Inconveniente: si la glasa del relleno no está nivelada, el transfer quedará al aire, con lo que correremos un mayor riesgo de rotura.

En este caso he utilizado la técnica de esperar que la glasa de la galleta esté seca:

Y el resultado en conjunto:

Un beso,

Estíbaliz