Rarezas

Flores de Otoño I

miércoles, septiembre 12th, 2012

La época del año en la que más echo de menos Ponferrada es esta. Me encantaban las cosas de después de la Encima. Los aceroles, el olor a pimientos, volver al instituto, pero por encima de todo las castañas. No hay nada en el mundo que me guste más que una castaña asada, nada.

Me gustan pilongas, cocidas, en cremas dulces o saladas. En almibar también. Y estas son las que he utilizado para preparar esta receta. Si se le puede llamar receta a un postre hecho de remiendos:

· Pasta Filo

· Castañas en almibar

· Crema rápida de limón.

Empecemos por la explicación de la crema de limón, que he estado a punto de llamar, crema sin sofisticación. No me la he inventado yo,  en el Bierzo forma parte de muchas cartas. Los ingredientes son sencillos y para elaborarla solo tenéis que revolverlos:

· Yogur de limón o natural según el gusto.

· Leche condensada al gusto, a mí me gusta con poca.

· Zumo de limón, lo habéis adivinado, al gusto, a mi me gusta con mucho.

Combinar esta crema de limón con castañas, tampoco es idea mía. Pero aquí llega mi parte, servirla en flores de pasta filo. Y es sencillísimo prepararlas. Sólo hace falta papelitos o moldes de magdalenas, pasta filo y el almibar de las castañas…

Formando flores de pasta filo

Cortamos la pasta filo con cortadores redondos de distintos tamaños, y la disponemos primorosamente para que los distintos círculos formen una cestita-flor. Cada pétalo lo humedecemos con un poco de almibar, para que se peguen entre sí y no se partan. Horneamos hasta que estén doradas, esperamos a que se enfríen para desmoldarlas. Y reservamos hasta la hora del postre.

Justo en el momento en el que las vayamos a servir les ponemos una castaña en la base, las rellenamos con la crema de limón y las coronamos con otra castaña. ¡Listo! Tenemos un postre sencillísimo, riquísimo y que dejará a nuestros invitados con la boca abierta y hecha agua.

Un beso, Miriam G.

 

¡Refréscate!

lunes, agosto 6th, 2012

“¡Ojú, qué caló!” suele ser una de las frases habituales de mis paisanos malagueños cuando aprieta la canícula. Para refrescarnos por dentro os traigo una receta totalmente “novedosa”: yogur. “¿Y esto a que viene ahora, quillo?” Pues que Germán ya no quiere tomar más leche y, teniendo en cuenta que cuando escribo estas líneas tiene 6 años, hay que buscar alternativas necesariamente. Si una compara los nutrientes de la leche de vaca y los de los yogures habituales con los que traía la leche de crecimiento que se ha estado tomando hasta ahora, son más bien escasos, así que para que se los siga tomando (y yo me quede más tranquila) se lo transformo en yogur 🙂

Para los que no lo sepáis, los ingredientes que se necesitan son:

– Un litro de leche

– Un yogur blanco

– Azúcar al gusto

Y opcionalmente, ya que con esto de las galletas tengo un arsenal de colorantes y aromas, unas gotitas de cada para variar un poco la cosa. “¿Colorante y aromas?” ¿Por qué no? Si te fijas en la etiqueta de los yogures es lo que pone. Pues eso.

Como sabréis, el yogur es leche fermentada por unas bacterias (en este caso beneficiosas) y para que las bacterias se reproduzcan, no hay nada mejor que el calor. Para conseguirlo, calentaremos en un cazo el litro de leche con el yogur y el azúcar (y el aroma y el colorante si decidimos usarlos). No esperamos que hierva, ni siquiera que esté a punto de ebullición, con que esté calentito es suficiente, sin que llegue a quemar. Lo apartamos del fuego y reservamos durante 8 horas tapado con papel de aluminio y a su vez con un paño de cocina y esperamos a que nuestras amiguitas se multipliquen. A las 8 horas tendremos un bonito litro de delicioso yogur, más bien líquido, que nadie espere que se queda como los que vienen en los packs de yogures envasados.

Y para refrescarnos por fuera os dejo unas galletas con forma de abanico:

Un beso,

Estíbaliz

Porque me gustan las cerezas III

lunes, julio 30th, 2012

Estoy un poco cansada, así que seré rápida. Hacer glasa rosa, de buen sabor, sólo con ingredientes naturales es my fácil. No entiendo porque he tardado tanto en hacerla.
Ingredientes:
–    50 ml de mejunje “mensajeenunagalleta”
–    1,5 cucharadas (tablespoon) de albúmina pura, o polvo de merengue.
–    300 gr de azúcar glas, muy muy fina.
–    1 pellizco de crémor tártaro.
Se ponen todos los ingredientes sólidos en la thermomix y se mezclan unos 5 segundos a velocidad máxima.
Se agrega el mejunje “mensajeenunagalleta” y se mezcla todo bien 1 minuto a velocidad cuchara. Se pone la mariposa y se mezcla todo durante cinco minutos más: ¡Ya está!
Si no tenéis thermomix hacéis lo mismo con la maquinita que tengáis. Se mezclan bien los elementos sólidos y luego se añade el líquido y se bate muy despacio durante un rato.

No, no se puede hacer con claras.

Y me diréis, ¿menjunje “mensajeenunagalleta”? ¿Eso qué es? Zumo de lima y cereza. Se exprimen dos limas y se van añadiendo las cerezas sin hueso, os aconsejo que para quitarles el hueso os alejéis todo lo posible de vuestras cortinas recién lavadas.
Se machaca de vez en cuando y se deja macerar durante aproximadamente dos horas. Se cuela dos veces y listo: menjunje “mensajeenunagalleta”.

Un beso,

Miriam G.

Galletas con mucho chocolate y muy poco lightroom

martes, julio 17th, 2012

Me cuesta una barbaridad escribir si no lo hago inmediatamente. Cada vez que preparo una receta o se me ocurre una nueva idea para decorar galletas, me invade la pasión, me enamoro como la primera vez, locamente. Sí lo sé, no soy muy fiel, en cuanto el horno se enfría, la llama del amor se apaga. Termino de editar las fotos y el desinterés me invade.


Las galletas con mucho chocolate son facilonas, vistosas y sobre todo engordan una barbaridad, porque te las comes.
Hay que elegir el chocolate, uno bueno, y las galletas. Yo utilicé esta receta que no necesita horno. Pero podéis usar cualquier otra. O incluso utilizar galletas compradas y cortarlas con a la medida de las capsulitas.

Se va alternando chocolate y galleta dejando enfriar unos 10 minutos entre capa y capa y ya está eso es todo. Con estos calores se vuelve imprescindible un par de horitas más en la nevera.

Para las fotos he usado un preset de lightroom, un click y listo, me he enamorado, y a este creo que voy a serle fiel.

Un beso, Miriam G.