Love is in the air, literalmente hablando.

Por Estíbaliz

LO-VE

Sirva esta entrada bien cortita a modo de inspiración por si no se os ocurre qué galletas hacer para San Valentín. Son sencillísimas porque solo tenéis que preparar una manga con un poco de glasa madre que pondremos a modo de cimientos para que no se nos hundan los volúmenes y cubrirla luego con glasa roja. Si queréis tirar la casa por la ventana, aplicadle un poco de purpurina para darle alegría.

LOVE2

La masa esta vez no está tan blanca como otras veces, sino que al cambiar el azúcar blanco por el moscobado en nuestra receta de galletas de vainilla, tiene un bonito color dorado y un sabor espectacular.

Y dicho esto, para quienes lo celebren ¡Feliz San Valentín!

Un beso,

Estíbaliz

¡Muchas gracias, Gloria!

Arbolito de Navidad con glasa, solo con glasa.

Por Estíbaliz

arbolalzado2

Antes de empezar el post quiero hacer una advertencia: LAS PERSONAS QUE PADEZCAN DEL CORAZÓN, DEBEN ABSTENERSE DE HACER ESTE ÁRBOL. Durante la realización del mismo se producen episodios de mucho estrés y llantinas, y no todos los corazones pueden soportar tal carga emocional. Efectivamente, lo pasé fatal.

Ahora ya puedo continuar con el post. Si estáis decididos a hacerlo tendréis que agenciaros los siguientes materiales:

  • Cucuruchos de helado, como ya os habréis figurado.
  • Papel de horno o bolsas para galletas de tamaño suficiente como para cubrir el cucurucho
  • Glasa madre con 65 ml de agua, en vez de los 70 para que, al añadirle el colorante, siga siendo espesa (vamos a trabajar con la fuerza de la gravedad en nuestra contra y no queremos que el diseño termine siendo un churro)
  • Boquilla del 4, para que las decoraciones sean más robustas
  • Una peana de galletas para que el árbol luzca como se merece, incluso encima de unos macarons también tiene que quedar precioso
  • Sirope claro de maíz para pegar la estrella

Empezamos recortando los cucuruchos, los que yo conseguí no tenían el borde igualado así que los corté, primero con un cuchillo de sierra y luego con otro de borde liso para terminar de pulirlos. Esmeraos en esta parte porque un cucurucho “cojo” se tumba fácilmente.

Después recortamos el papel de horno (o la bolsa de galletas) y envolvemos con él el cucurucho pegándolo al principio y al final con esa glasa que ya tendremos lista. Y ya podemos comenzar a decorar.

Collagecucuruchos

No cometáis el mismo fallo que yo y os entusiasméis decorando el cono hasta abajo porque luego no hay quien lo maneje y se pasa muy mal intentando no tocar ninguna de las decoraciones. Por cierto, intentad que queden pegadas unas con otras para darle más solidez al árbol.

Sigamos. Al día siguiente ya sabía que los arbolitos estaban secos, pero fui dilatando el tema del despegue (y no me refiero a aviones) buscándome otras tareas caseras para no “enfrentarme” a ellos. Cuando ya no tenía más excusas me atreví a sacar el cucurucho de helado, eso estaba chupado. Ahora llegaba lo verdaderamente estresante: despegar el papel de horno, con mucho cuidado, ya os lo habréis imaginado. Pues a pesar de todo el cuidado del mundo, aquello terminó en tragedia:

desastre

No pasaba nada, tenía todavía dos oportunidades más, que terminaron siendo una sola ¡qué estrés! Pero mirad por dónde las musas vinieron a visitarme y se me ocurrió ayudarme de un palo de brocheta para despegarlo todo.

brocheta

Fui introduciendo el palo entre la glasa y el papel y aplastándolo contra el eje del cono, suavemente pero pulso tembloroso… Y aquí es donde viene la llantina porque no podía creerlo ¡se había despegado entero! ¡y sin romperse! ¡qué alivio! Menos mal que era la hora de la siesta y nadie me vio ¡lo había pasado tan mal!

Ahora ya todo era cuesta abajo, le pegué la estrella (un transfer de glasa) con un poco de sirope de maíz y di por cumplida la misión ¡Qué alegría!

arbolplanta arbolpicado

Un beso,

Estíbaliz

P.D.: Muchas gracias, Gloria. No la dejamos descansar ni en Navidades

Galletas para regalar

Por Estíbaliz

regalosprimerplano

O cómo hacer una montaña de galletas y que parezcan regalitos. Muy fácil. Lo primero de todo es conseguir el cortador con forma de torre de regalos (este tan gigantesco nos lo regaló Bea de http://www.enjuliana.com) y si no, pues cortáis una galleta rectangular del tamaño que más os guste, que también hace el apaño. También tendréis que cortar cuadrados grandes y pequeños. Una vez horneado todo, vais pegando con un poco de glasa los cuadrados hasta conseguir el grosor que queréis para los regalos, podéis unir dos o tres o ninguno.

Ahora se me planteaban nuevos dilemas: ¿pegarlo todo y decorar después? o ¿decorar todo y pegar después? Solo tenía que preguntar a Miriam: decorar todo y pegar después. Sí, muuuucho más fácil.

Estaba muy entusiasmada con la idea de cubrir todos los cuadrados con glasa y decorarlos con wet on wet para darle más “realismo”. Pero no fue una buena idea porque la glasa de los lados arrastró sin piedad las decoraciones y terminó siendo un desastre. Estáis advertidos. Otra duda despejada: las decoraciones wet on wet iban a ser solo por arriba. La cosa iba poniéndose más fácil por momentos.

Mientras tenía todos los cuadrados cubiertos de glasa secándose plácidamente, me dediqué a decorar con glasa lo que iba a ser el fondo para los regalos.

Pasoapasoregalos

Por cierto, no os he dicho que me enamoraré de la paleta de colores de Navidad vintage que nos enseñó Sonia en su curso de Photoshop e intenté reproducirlos en glasa, con más o menos acierto.

Coloresvintage

Y mientras se secaba todo, me dediqué a hacer los transfers para los lazos. Cuando los tuve secos los pegué con glasa del mismo color a las galletas de arriba, acomodados sobre unas pinzas para bolsas de Ikea para que se “soldara” el invento.

regalosperfil

Y mirad lo mono que me quedó el arbolito a juego:

arbolprimerplano

Un beso,

Estíbaliz

P.D.: Muchas gracias, Gloria

Mosaico de galletas

Por Estíbaliz

arbolrosa

Trabajito de chinos, efectivamente. Ahora que he tenido un poco de tiempo libre he conseguido quitarme ese “runrún” que tenía metido en la cabeza desde hace más de un año: hacer un mosaico en una galleta. La opción de usar teselas de glasa no valía porque todos sabemos que la glasa, cuando se seca, tiene los bordes redondeados, así que la alternativa era hacerlo con galletas pequeñitas que, horneadas como Dios manda, sí que tienen los bordes rectos. Así que Miriam, que tiene más paciencia que yo, me horneó millones de “microscópicas” galletas de millones de colores.

mas-de-mil (1)

Cosa que le agradecí mucho, y le hubiera estado aún más agradecida si me las hubiera dado separadas por colores jajaja… Menos mal que me busqué a un par de ayudantes que estuvieron un rato entretenidos clasificando y comiendo galletitas de colores.

ayudantes

Las alternativas eran dos: echar toda la glasa e ir incrustando las “teselas”, pero no iba a quedar como un mosaico de “verdad”. O bien usar la propia técnica para hacer mosaicos, poner las teselas y luego el “lecheado”, con la diferencia de que aquí no se podían cubrir las piezas como se hace con el cemento blanco, sino que había que ir sorteándolas por razones obvias. Así que pegué con glasa una a una las piezas al galletón rectangular (de 18 x 12 cms, que también me había horneado Miriam), ayudándome de unas pinzas porque cada una medía 5 mm de lado, dejando unos 2 mm de espacio entre galleta y galleta.

galletaspegadas

Ahora llegaba la hora de la verdad, el relleno. Lo más cómodo era usar glasa líquida que queda tan tentadoramente lisa ¿a que sí? Pues no. En mi fuero interno sabía que aquello no podía ser tan fácil. Lo que sospechaba, en las pruebas previas el “efecto crack” hizo estragos en las intersecciones de las líneas de glasa: mucho volumen para una glasa tan líquida. Pero no me dejé llevar por el pánico, solo tenía que aplicar nuestra exclusiva técnica para crear volúmenes: echar primero una capa de glasa muy densa y encima otra más líquida para que quedara todo liso pero con buenos “cimientos”.

rellenandomosaico

Ya solo me quedaba echar la glasa más líquida e ir puliendo esquinas y recovecos a la vez, todo a velocidad supersónica porque la glasa se secaba a la velocidad del rayo.

arbolverde

Si no nos “vemos” antes, os deseo una muy feliz Navidad y muchas cosas buenas para el año que viene.

Un beso,
Estíbaliz

P.D. Muchísimas gracias, Gloria.